Matt and Kim
13/07/09 by EL GANSO
10/07/09 by EL GANSO
Vengan, jalen una silla, siéntense a un lado aquí, donde pegue el sol. Hoy voy a sincerarme un poco con ustedes. Trataré de no azotarme demasiado.
La verdad es que soy hijo de Michael Jackson. Pero eso no es lo que más me preocupa.
Siempre he envidiado a las personas que tienen muy claro qué es lo quieren hacer con su vida. Aunque sea por imposición, pero lo saben. Incluso puede ser que sus aspiraciones sean de corto alcance. Mediocres, si quieren llamarlas así. Pero al menos no los agobia el desasosiego de la incertidumbre.
Bienvenidos al mundo de la insoportable levedad del ser. Viva la improvisación.
Ya tengo 25 años y no sé hacia dónde voy. No tengo un plan. No sé si quiero casarme o tener hijos. No sé si quiero una casa o un departamento. No sé de qué color es el auto de mis sueños. No sé si quiero un Wii o un Xbox 360. Ando a la deriva.
¿Y saben cuáles son las consecuencias de eso? Además de inquietud, obtienes apatía. Como lo mencionaba en el post anterior, pierdes pasión. Te conviertes en un Coyote sin Correcaminos. Te va comiendo la indiferencia. Al menos eso es lo que yo he experimentado.
Lo que más me preocupa en este momento es el aspecto profesional. La verdad es que tengo miedo de haber elegido la licenciatura equivocada. Al menos dentro de ella no he encontrado un ámbito en el que pueda decir “hey, esto es lo mío, aquí realmente puedo hacer algo bueno”.
El otro día Chris Rock explicaba la diferencia entre tener una carrera y un empleo. Cuando tienes un empleo, dijo, miras el reloj a cada rato para saber cuánto falta para salir. Cuando tienes una carrera, miras el reloj porque no te da tiempo de hacer todo el trabajo que tienes en mente.
Necesito encontrar una carrera. Durante la universidad, y hasta el día de hoy, he tratado de pensar que es cuestión de paciencia, que las circunstancias me irían mostrando el camino (quizá ahí el error). Pero el tiempo pasa, y cuando te das cuenta ya llevas 3 meses en un empleo “temporal”, y comienza a presionarte la idea de que en tu próximo pastel de cumpleaños habrá 26 velitas.
Ahora que lo pienso, Scarlett Johansson (grrrr) interpreta a dos personajes que pasan por un dilema similar. En Perdidos en Tokio, Bill Murray le pregunta a qué se dedica. Ella, que había estudiado filosofía, le responde: “I’m not sure yet, actually”.
Si mal no recuerdo, luego él le responde que se tome su tiempo, que todo saldrá bien.
En Vicky Cristina Barcelona, da la impresión de que Scarlett encuentra su carrera en la fotografía. Pero luego se da cuenta de que es un espíritu errante, que lo suyo no es la estabilidad, entonces abandona a la pareja que impulsó su creatividad con la lente.
En ambos casos, el espectador debe especular cuál será el destino de los personajes. En este blog, ustedes pueden pronosticar si acá su servilleta encontrará una carrera o vocación que lo haga feliz. ¿O acaso será demasiado tarde?
Ah, y no, hacerla de botarga del Dr. Simi no es lo mío. El traje me saca ronchas. Chale.
Posted in: A nadie le importa un carajo mi vida personal pero yo quiero postearla de todos modos (pinche etiqueta absurda), Disculpen la tristeza, Esas cosas que uno escribe sin saber por qué, Scarlett Johansson | 8 Escopetazos | |
8/07/09 by EL GANSO
Con la cuestionable excepción de Jesús de Nazareth, el primer rockstar de nuestra era, los fans de todas las épocas han tenido que lidiar con un desagradable inconveniente: sus ídolos tienden a morir para no regresar jamás.
Ante el deceso, a muchos fans sólo les queda el culto a la imagen en la playera, al autógrafo mal garabateado, al pepsi-vaso, al luchador con la manita levantada, al disco de grandes hits, a la obra misma del artista, del pensador, de la celebridad, del mesías.
Para otros, la muerte del ídolo sólo es un subterfugio mediático, de ahí que no les resulte extraño encontrarse en el súper a Pedro Infante o a Elvis Presley comiendo hamburguesas en algún McDonalds de Munich.
Incluso hay quien cuestiona el dictamen de Nietzsche, y cree que Dios vive en todas partes. Larry King presentó un video en el que el espíritu de MJ deambulaba por el rancho de Neverland.
¿Fue MJ el último ídolo pop a nivel global? ¿Qué provocó que millones de personas vieran por televisión o por internet su despedida en el Staples Center? ¿Morbo o auténtica devoción por su música, por su baile, su talento?
¿Qué son los ídolos? ¿Para qué sirven? ¿Será cierto que la tecnología los mandó al olvido?
Hace unos días plantearon esta pregunta en un programa de espectáculos (Tal Cual, de MSV Radio): ¿Las nuevas generaciones ya no tienen ídolos? Alguien llamó para decir que su ídolo era William Levy. Otro dijo que el suyo era Mazinger Z.
Julio Martínez, conductor de Reactor 105.7, mencionó la imposibilidad de que se repitiera otro fenómeno como el de Michael Jackson, debido a que ahora existe un público hiper-especializado. La red y la televisión pagada ofrecen tantas opciones, que es difícil que compartas con tu vecino el entusiasmo por alguna personalidad.
A eso se puede agregar la obsesión posmoderna por la subjetividad y el esnobismo exacerbado: yo no voy a escuchar lo mismo que tú, porque tú eres un naco.
Quizá ya no hay ídolos porque ya no hay fans. La palabra fan se ha devaluado mucho. Cualquiera dice ser fan de algo. Al menos por una semana, acaso 15 días. Depende de lo que tarde en salir la nueva película de vampiros púberes.
¿De qué sirve conocer la discografía de los Beatles? ¿Para qué memorizar pasajes enteros de la Biblia? Si lo tenemos todo a un click de distancia, ¿para qué clavarse? Puede ser que ya no exista nada por lo que valga la pena apasionarnos. Si ya escuchaste el sencillo, ¿para qué quieres el disco completo?
El ídolo murió. Sigamos haciendo el moonwalk.
Posted in: Esas cosas que uno escribe sin saber por qué, Michael Jackson, Music for the masses, Pop | 10 Escopetazos | |
6/07/09 by EL GANSO
Pues ya, el PRInosaurio volverá a tener mayoría en la Cámara de Diputados. Y no sólo eso. Tal como apuntan algunos diarios, puede decirse que arrasó, que se llevó el carro completo. Ganó 5 de las 6 gubernaturas que estaban en juego. Sonora todavía está en veremos.
A mí me parece que el triunfo del PRI es un retroceso para el país. Creo que ese instituto político representa toda la podredumbre de la clase política mexicana, las trampas, los subterfugios, el gatopardismo. El que no transa no avanza. Todo eso.
El PRI, ese partido que encarnó la llamada dictadura perfecta, controlará la Cámara baja en pleno año del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Se me hace un contrasentido.
Lo malo es que el resto de las opciones no ofrecían una expectativa más estimulante.
Me decepciona ver en lo que se ha convertido el PRD, la debacle de la izquierda mexicana, los excesos de López Obrador, la desaparición del Partido Socialdemócrata.
Claro que no todo fue negativo en la jornada electoral de ayer.
Me agradó el voto de castigo para la incompetencia del gobierno de Felipe Calderón. También que no se hayan reportado irregularidades graves en la captura y conteo de votos, aunque seguramente a nivel local habrá algunas excepciones. Iztapalapa no ardió.
Quedan por resolver los excesos mediáticos que hubo en las campañas. Televisa y TV Azteca infringieron la ley electoral cada vez que quisieron (hola, partido Verde). El apoyo a Peña Nieto de parte de Televisa, habría influido en la victoria que tuvo el PRI en el Estado de México.
También rescato los niveles de participación. No son los deseables, pero al menos superaron los del 2003. Hay que seguir insistiendo en eso. Pienso que el abstencionismo en deleznable. Es algo muy distinto a anular el voto en forma consciente.
El movimiento por el voto nulo también fue interesante. Con la polémica que generó, hizo que muchos que normalmente no se interesan por la política reflexionaran sobre la importancia de su voto. Puso sobre la mesa el tema del descontento con los partidos políticos y la reelección de legisladores, además de que motivó muy buenos textos, como el de Chila (siempre Chila).
Creo que otra vez vale la pena destacar la cobertura blogger y twitter en torno al proceso electoral. Hubo mucho humor, pero también comentarios acertadísimos, o incluso denuncias de irregularidades, como la de Tazy (otra buenaza).
Lo de la devastación de la izquierda también puede dejarnos algo bueno. El hecho de que esté en ruinas (hablo de la izquierda que se constituye en un partido político), puede ser una oportunidad para reconstruirla con bases más sólidas.
Como dijo Jack, sí, otra vez cito a un personaje de Lost, jojo: “todos tenemos derecho a empezar de cero”. Quisiera pensar que podemos replantear la izquierda, e ir plantando semillitas para que resurja en un futuro.
Quizá peco de optimista.
Ya por último, en lo personal, me quedo con la imagen de mi abuelo celebrando el triunfo del PRI con la idea de que ellos “sí saben cómo hacerlo”. Respeto mucho sus preferencias políticas. Yo sé que le tocó vivir otra época. Pero ese gesto me confirmó que con el triunfo del PRI retrocedimos en el tiempo.
Y eso, niñas y niños, es todo lo que quisiera comentar respecto a las elecciones del domingo.
¿Ustedes qué piensan?
Posted in: Elecciones, Nezayork, Peña Nieto, Política, PRInosaurios | 6 Escopetazos | |
1/07/09 by EL GANSO
El deseo puede llevarnos a tocar constelaciones, pero también puede provocarnos noches y noches enteras con el ojo pelón.
Let me explain myself.
El sábado fui a comer unas enchiladas con una de mis mejores amigas.
Estábamos en el Sanborns de los Azulejos, cuando surgió el tema de nuestras frustraciones (los dos somos bastante amargosos).
Ella es una mujer muy exitosa. La admiro mucho. No sólo se graduó con honores, sino que también tiene un empleo que muchos quisieran tener.
Sin embargo, no está satisfecha.
Entonces, para ejemplificar el deseo como causa de agruras, utilizamos unos cubiertos.
Supón que llevan a tu mesa un cuchillo y un tenedor. Estás contento con ellos. ¿Pero qué tal si en la mesa de al lado, además del cuchillo y el tenedor, alguien tiene una cuchara?
Seguramente vas a desearla. Tal vez no la necesitas, pero ya te entró la cosquillita, y quizá las enchiladas que pediste ya no te sepan tan ricas.
Y luego, supongamos que le hagas ojitos a una de las meseras y consigues la cuchara. ¿Así estarás contento? ¿Era la felicidad aquella cuchara? Lo era hasta que descubres que puedes tener una cuchara de plata, o con MP3...
Eso pueden extenderlo a otros ámbitos. Muchos buscarán un mejor empleo, un iPod con más capacidad, bajar de peso, una pareja, o una novia más bonita, con más bubis.
¿Dichosos los conformes? ¿Los mediocres?
¿Qué es lo que mueve al hombre a desear algo más? ¿Será el espíritu universal del que hablaba Hegel? ¿La humanidad ha progresado para bien? ¿Somos más felices que aquellos hombres que vivían en las cavernas?
Hablo de que somos insaciables.
Díganme si me equivoco, pero muchos de nosotros despertamos todos los días esperando que lo que es, no sea, y lo que no es, sea.
Somos seres inconformes. Ambiciosos.
Ahí nos distinguimos de los animales. ¿O habrá algún oso inconforme con su vida? ¿Existirán hormigas como la de aquella película en la que participó Woody Allen?
¿Por qué no aplicar las máximas budistas? Si el deseo es frustración- dolor, ¿para qué desear?
En un episodio de Lost, Sun pierde su anillo de bodas y se angustia hasta las lágrimas. Lo busca por todos lados, pero nada. Lo cree perdido. Entonces habla con John y éste, con rostro beatífico, le dice que la mejor forma de encontrar algo que hemos perdido es dejar de buscarlo.
Horas después, cuando Sun ya se había resignado, encuentra su anillo casi por casualidad.
¿La vida es eso que ocurre mientras estamos ocupados haciendo planes?
¿Qué es la vida sin deseo?
Emilia, la protagonista de Todo Nada, la primera novela de Brenda Lozano, menciona que en algún momento deseó ser como la mujer que hacía las labores domésticas en su casa, quien chiflaba feliz alguna melodía al momento de trapear el piso.
En lo personal, también me he sentido atraído por la vida humilde, rústica y sin complicaciones.
Mi lado bucólico me inclina a pensar que yo sería muy feliz siendo una especie de campesino bibliófilo. Me imagino teniendo una cabaña, leyendo todo el día, jugando con mis animales, cantando con mi novia. Sin competir ni avasallar a nadie.
Pero ahí está otra vez, el deseo de tener otra vida, el “seguro así sería feliz” del que habla Julieta Venegas.
Es muy probable que, por sí mismo, el deseo no vaya en detrimento de nuestras existencias. Al contrario, puede ser que nos impulse a no estancarnos.
Quizá la trampa esté en tomar deseos ajenos (¿de nuestros padres?), o en apropiarnos de algunos que están fuera de nuestro alcance, como muchos de los que tratan de injertarnos los medios de comunicación.
En fin, todo lo anterior me lo sugirió la lluvia, porque hace un rato, cuando estaba frente a la Torre Latino, viendo las gotas caer sobre los autos y el pavimento, mientras escuchaba una rola de Grisli Ber (Two Weeks), entré en una especie de estado chairo-zen.
Uno de esos raros momentos en que no deseas nada, y estás en paz contigo mismo. Hasta recordé una frase de Herman Hesse: “tu alma es el mundo entero”.
Les juro que no me metí nada. ¡Sólo comí unos panditas con yogurt!
Posted in: Disculpen la tristeza, Esas cosas que uno escribe sin saber por qué, Estoy a nada de ser un viejo cascarrabias, Grizzly Bear, Julieta Venegas, Lost | 10 Escopetazos | |
29/06/09 by EL GANSO
Hay diferentes posturas.
Algunos están por la anulación, como es el caso de Denise Dresser y otros intelectuales:
23 razones para anular
DENISE DRESSER/ Proceso, México
Porque:
1. Los votos convencionales construirán gobiernos estatales, ayuntamientos, Congresos locales, Jefaturas Delegacionales, Asamblea Legislativa y una Cámara de Diputados que no tendrán el menor incentivo para rendir cuentas.
2. Los votos nulos cuentan como mecanismo de protesta, sobre todo si se levanta una encuesta de salida –como ha sugerido Federico Reyes Heroles– en la cual se puedan enlistar los motivos de la insatisfacción.
3. Los sufragios cuentan desde hace muy poco, en efecto, pero esa no es razón suficiente para argumentar que el sistema electoral no puede ser mejorado usando la anulación como forma de presión. Sin duda, es mejor que los votos cuenten, porque en el pasado no era así, pero sería mejor aún que lograran producir una representación real que actualmente no existe y que la anulación busca impulsar.
4. Existen diferentes opciones, pero las diferencias ideológicas entre los partidos –a la hora de gobernar– suelen sucumbir ante la presión de los poderes fácticos, como ocurrió con la Ley Televisa, la ley de “acciones colectivas”, la iniciativa para aumentar las multas que puede cobrar la Comisión Federal de Competencia, la reforma energética que dejó sin tocar al sindicato de Pemex y tantas más.
5. Es una falacia que los partidos se diferencien notablemente a la hora de llegar al poder, sobre todo cuando la priización –el clientelismo, el corporativismo y la impunidad– afecta a todos.
6. Resulta una elaboración intelectual insostenible argumentar que la democracia electoral mexicana merece ser defendida sin las modificaciones sustanciales que aseguren la representación y la rendición de cuentas.
7. La derivación política de esa construcción intelectual recuerda a los discursos priistas en defensa de la “democracia a la mexicana”, que se reducía a la simple rotación de élites dentro del PRI. Ahora otros partidos participan en la rotación y el mecanismo se ha vuelto más competitivo, pero la falta de representación real, fundacional, persiste debido a la inexistencia de la reelección.
8. La anulación cuenta como un instrumento válido para sacudir, presionar, exigir, y empujar a la profundización democrática que los partidos tanto resisten.
9. La anulación y el voto independiente son formas de participación que se diferencian de la abstención.
10. La anulación se alimenta del humor público ante la persistencia de una democracia mal armada que funciona muy bien para sus partidos, pero que funciona muy mal para sus ciudadanos.
11. El voto nulo tendrá tantas vertientes y pulsiones como el voto “normal”; habrá quienes anularán su voto para exigir las candidaturas ciudadanas y quienes votarán por el PRI en busca de “agua y paz”, la promesa difusa de Fausto Zapata en el Distrito Federal.
12. El voto nulo expresará –en efecto– hartazgo, desencanto y malestar: el primer paso para diagnosticar lo que le falta a la democracia mexicana e impulsar los cambios indispensables.
13. El movimiento nacional en favor del voto nulo sin duda necesita articular una plataforma mínima de demandas consensuadas, que traduzcan el agravio en propuesta. Pero el agravio existe y es legítimo; basta con ver la última encuesta del periódico Reforma, en la cual el 79% de los encuestados cree que los partidos actúan siguiendo sus propios intereses. Sólo el 12% piensa que vigilan los intereses de los ciudadanos que representan.
14. Los padres y las madres del voto nulo sin duda tienen en común eso: malestar. Ese malestar que es componente fundamental de la democracia participativa, en la cual los ciudadanos se organizan para componer algo que no funciona o exigir derechos que han sido negados. Subestimar ese malestar es no entender la realidad del país.
15. Votar construye la punta del iceberg civilizatorio, pero anular el voto también lo hace. Constituye un acto de deliberación tan válido como el voto tradicional, y representa una forma de participación política pacífica, ciudadana, que bien encauzada puede contribuir a ampliar las libertades conquistadas durante las últimas décadas.
16. El mundo de la representación real aún no se logra en un país que no ata a los legisladores a las demandas y preocupaciones de los ciudadanos. Es cierto, hay más pluralidad política, pero eso no es suficiente. Y no queda claro que los ciudadanos puedan mejorar la democracia mexicana tan sólo votando, ya que las demandas pendientes son ignoradas por los partidos una vez que llegan al poder.
17. El voto ha sido un instrumento inmejorable para ampliar el ejercicio de las libertades. Pero no es el único instrumento. La política no puede ni debe depender exclusivamente de la votación por o la participación en un partido, aunque Felipe Calderón y otros crean que es así. Las democracias funcionales se nutren de muchas fuentes de participación que buscan precisamente obligar a los partidos a hacer suyas demandas que de otra manera ignorarían.
18. Y sí, los que llaman a anular el voto tendrán que organizarse más allá del 5 de julio, pero eso no significa que deberán hacerlo en un partido. Quienes sugieren eso demuestran una visión demasiado estrecha sobre el funcionamiento de la democracia.
19. El voto nulo tiene el tufo del desprecio, no a la política como actividad en sí, ya que el movimiento está haciendo política al convocar y organizar como lo hace. Lo que el voto nulo critica es la forma prevaleciente de hacer política partidista en México hoy.
20. El voto nulo no implica un acto de abandono de la plaza; de hecho, busca ocuparla en nombre de una ciudadanía a la cual se le han negado derechos que forman parte de las democracias exitosas del mundo; derechos como la capacidad de sancionar a un diputado y removerlo del poder; como las candidaturas ciudadanas, el plebiscito, el referéndum, y la revocación del mandato, entre otros.
21. Los preocupados por la vida política del país están obligados a generar diagnósticos y propuestas de reformas, fórmulas de organización, agendas que graviten sobre la toma de decisiones, mecanismos de rendición de cuentas. El problema es que los primeros en asumir esa responsabilidad deberían ser los partidos, pero no lo hacen. No tienen el menor incentivo para modificar la situación política actual. Y, precisamente por ello, el voto nulo está intentando crear una trama civil que eleve la presencia de las organizaciones y las propuestas que emergen de la sociedad.
22. Los propios partidos han incorporado a sus listas a ciudadanos no afiliados a ellos, pero eso no basta para modificar el andamiaje institucional, ni para permitir las candidaturas ciudadanas independientes que podrían airear al sistema.
23. Porque, como escribe Milan Kundera, “todo lo que es puede no ser”. Y ojalá lleguemos al momento en que lo que es deje de ser. Espero que un día nos encontremos con partidos obligados a representar ciudadanos, elecciones que sirvan para algo más que rotar élites o familiares, un Congreso plural que no se doblegue ante los poderes fácticos en cada negociación legislativa, una división de poderes real, y súmele usted…
Ahora bien, si usted quiere tachar la boleta en favor de un candidato en vez de anular su voto o de votar por “Esperanza Marchita”, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en que probablemente jamás volverá a ver al diputado por el cual votó porque –en este sistema democrático trunco y parcial– usted no le importa. Él o ella dirá que lo representa cuando en realidad no podrá hacerlo.
De hecho, mañana es la Asamblea Nacional por el Voto Nulo. Más información en www.votosnulos.com
Algunos otros, como el Taquero Narco, se plantean si el voto nulo es la mejor opción ante farsas como las del Partido Verde, Televisa y Televisión Azteca:
Yo tengo una duda: ¿La gente sí votará por el verde? Es que viendo sus comerciales es obvio que piensan que la gente es pendeja. Quiero pensar que la gente no lo es y que no les regalará su voto, pero... ¿cuantos lo harán por inercia?
Yo tengo un conflicto con aquello del voto nulo. Digamos que mucha gente vote por el partido verde. Ya sea que les parezca buena idea la ley del talión para combatir el secuestro o que quieran enriquecer más a las farmacéuticas con valecitos chafas.
Los que estamos en desacuerdo con estas tonterías, ¿vamos a evitar que ganen no votando por nadie? Eso más bien es asegurarles la victoria. Si con mi voto (a la opción "menos peor", si es que la hay) evito que ganen esos bastardos, creo que no será una elección tan perdida.
Cada uno de nosotros, en la intimidad de la urna, sabrá qué hace con su voto.
Algunos sonsos, como en el caso de miguelito, no podremos votar porque no tenemos credencial del IFE (a mí me la robaron).
Sin embargo haré lo posible por participar con los medios que tenga a mi alcance.
Creo que todos tenemos que estar al tiro.
Buen inicio de semana.
Posted in: Denise Dresser, Elecciones, Política, Teorías de conspiración, Voto Nulo | 4 Escopetazos | |
25/06/09 by EL GANSO
¡Payasos!
Ayer fui a un Cinépolis a ver Transformers 2 (reseña en www.elociodelganso.blogspot.com).
Más allá de que la película es bastante mala, me irritó que durante los cortos previos (¡que duraron casi media hora!) aparecieran un par de promocionales del Partido Verde Ecologista de México.
Fue la propia Maite Perroni quien invitó a los espectadores a disfrutar del filme, no sin antes promover junto a Raúl Araiza la pena de muerte y lo de los vales para medicinas.
La propaganda de este partido aparece por todos lados: en el metro, en los autobuses, y sobre todo en la televisión, la radio y las revistas de chismes.
En general, todos los partidos políticos han malgastado millonadas para saturarnos con sus spots.
Pero el caso del Verde trae jiribilla.
Señoras y señores, niños y niñas, la alianza entre el Partido Verde y Televisa es indudable.
De hecho, puede que se trate de algo más que un pacto coyuntural.
Es probable que el Partido “Ecologista”, en términos prácticos, ya se propiedad de Televisa.
Ayer Carmen Aristegui informó que al menos ocho personas que trabajaron en el área jurídica de Televisa ahora aparecen como candidatos plurinominales para ocupar diputaciones por el PVEM.
Además, el investigador José Antonio Crespo señaló que ese partido ha defendido siempre a la televisora durante las sesiones del consejo general del IFE.
Televisa pretendería tener a través del PVEM su propia bancada en el Congreso de la Unión.
Entre sus principales objetivos, estaría darle marcha atrás a la reforma electoral que le quitó millones de pesos al prohibir a los partidos comprar tiempo aire en los medios.
TV Azteca no se queda atrás, ya que la hija de Ricardo Salinas Pliego también es candidata a una diputación por el bando de los verdes.
Es evidente que Televisa utiliza todo su poder mediático para tratar de imponer su proyecto político.
Quiere impulsar al Verde con la misma intensidad con la que cobija las aspiraciones presidencales de Enrique Peña, el gobernador del Estado de México (sobre este tema pueden consultar la revista proceso de esta semana).
Para hacerlo, se vale de subterfugios como disfrazar propaganda electoral de entretenimiento o de notas periodísticas.
Por eso vemos a cada rato en revistas como TV y Novelas o en programas como Hoy “notas” sobre la novia de Peña Nieto, o sobre Raúl Araiza diciendo que el Verde es un partido fantástico.
Televisa hace trampa.
No sólo se burla de la ley electoral, sino que rompe cualquier principio de equidad democrática.
Foto de mi cuate el Quique
Ante este panorama, los ciudadanos de a pie tenemos que oponer resistencia.
Una resistencia basada en la discusión del tema, en exponerle las intenciones de Televisa, y de partidos como el PRI y el Verde, a nuestros amigos y familiares, incluso utilizando redes sociales, como Blogger o Twitter.
Cito nuevamente a José Antonio Crespo cuando mencionó que los mexicanos tenemos derecho a saber que si le damos nuestro apoyo al Partido Verde o a Enrique Peña, estamos respaldando los intereses de Televisa.
Anular el voto no significa permanecer apático ante el acontecer político del país.
Hay que movernos.
Hay que oponerle resistencia a los medios y a los partidos que tratan de burlarse de nosotros.
Posted in: Elecciones, Peña Nieto, Política, Televisa | 9 Escopetazos | |